Malasaña: guía del barrio más alternativo de Madrid
Entre Gran Vía y la calle Carranza, entre Fuencarral y San Bernardo, se esconde un barrio que fue cuna de la Movida, refugio de bohemios y hoy es el epicentro de lo trendy y lo castizo a la vez. Malasaña no entiende de etiquetas: es pura vida [citation:3][citation:7].
Malasaña es de esos barrios que no se explican, se viven. Da igual la hora que sea, siempre hay algo que hacer: un café de especialidad, una tienda vintage donde rebuscar, una terraza al sol o un concierto en un local que lleva décadas con las mismas baldosas. Pero cuidado, que esto no es solo postureo: aquí resisten las abuelas de siempre, los bares de toda la vida y una historia que empieza mucho antes de que nadie hablara de hipsters [citation:1][citation:7].
Un poco de historia: de Maravillas a Malasaña
Antes de llamarse Malasaña, esto era el barrio de las Maravillas, por la Virgen de las Maravillas que se veneraba en la iglesia de los Santos Justo y Pastor [citation:1][citation:6]. El cambio de nombre llegó en el siglo XX, y vino de la mano de una heroína: Manuela Malasaña, una joven costurera de 17 años que murió durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra las tropas francesas [citation:1]. Hay dos versiones de su muerte: una dice que cayó defendiendo el cuartel de Monteleón, otra que fue ejecutada por atacar a unos soldados que querían abusar de ella. Sea como fuere, su apellido quedó para siempre en el callejero [citation:1][citation:6].
El gran salto a la fama llegó en los 80 con la Movida Madrileña. Malasaña fue el hervidero cultural, intelectual y artístico que puso a Madrid en el mapa de la modernidad. Grupos como Alaska, Los Secretos, Radio Futura o Mecano, y cineastas como Pedro Almodóvar, convirtieron sus calles en un escenario de libertad y creatividad. Locales como El Penta o La Vía Láctea fueron el epicentro de todo aquello [citation:3][citation:7].
Lugares que no te puedes perder
El corazón de Malasaña. Aquí se alzaba el cuartel de Monteleón, defendido por Daoíz y Velarde. En el centro de la plaza se conserva el arco de la antigua puerta del cuartel, un símbolo de la resistencia popular. Bajo el arco, una escultura tallada en mármol por Antonio Solá en 1830 representa a los héroes Daoíz y Velarde [citation:1][citation:6]. La plaza es un hervidero de vida: terrazas, gente joven, mercadillos alternativos (como el Adelita Market el tercer sábado de mes) y un ambiente que no para ni en invierno [citation:1].
Hace tiempo que la estatua de Daoíz y Velarde fue vandalizada y perdió su espada, siendo a menudo sustituida por latas o botellas de cerveza [citation:1].
Una de las calles con más sabor del viejo Barrio de Maravillas. Antiguo eje comercial, hoy es una de las calles con más ambiente. Sus bares, tiendas y terrazas la convierten en un paseo obligado. Además, tiene sus propias fiestas populares en torno al 13 de junio, San Antonio [citation:2][citation:7].
La leyenda del pez: el estanque del cura Henríquez se secó durante unas obras y los peces murieron. El último lo rescató Blanca Coronel y para consolarla, su padre ordenó labrar un pez de piedra en el chaflán del edificio. De ahí el nombre [citation:7].
En el número 38-40 se conserva el antiguo palacio del duque de Baena, proyectado en 1860 [citation:7].
Recibe su nombre de Pedro Velarde, uno de los héroes madrileños de la Guerra de Independencia [citation:3][citation:8]. En el número 18 se encuentra La Vía Láctea, un célebre garito de la Movida madrileña que sigue abierto con conciertos y DJs [citation:3][citation:4]. La calle es también el epicentro de las tiendas vintage del barrio.
La calle se llamó antes "de San Miguel" (1656) y luego "Santo Domingo" (1769) [citation:3].
Ocupa el antiguo Real Hospicio de San Fernando, con una fachada barroca espectacular obra de Pedro de Ribera. Cuenta la historia de Madrid a través de pinturas, maquetas, fotografías y objetos cotidianos. La entrada es gratuita (consultar horarios). Un plan perfecto para una mañana de domingo.
Dónde comer en Malasaña
Abierta desde 1892 [citation:4]. Tiene el mejor vermú de grifo de Madrid, con aceituna y rodaja de naranja. Su tortilla de patatas es de las más famosas de la ciudad. Imprescindible.
Está en Chamberí, pero a 2 minutos de Malasaña. Merece el paseo [citation:4].
Uno de los primeros mercados cubiertos de Madrid (1835-1970) que fue rehabilitado [citation:10]. Hoy es un mercado gastronómico con decenas de puestos de comida de todo el mundo, varias plantas y terraza [citation:5].
El acceso para sillas de ruedas es limitado [citation:5].
Salir de copas por Malasaña
Abrió en 1979, inspirado en los bares de Londres y Nueva York. Sigue siendo un templo de la Movida, con conciertos y DJs. En 2005 celebró sus 25 años de movida musical [citation:3].
Celia B, la diseñadora, lo recomienda: "te transporta a los 80, o en mi caso, a finales de los 90" [citation:3].
Fundado en 1976, fue el epicentro de la Movida, donde nacieron muchos grupos. Sigue abierto con buena música.
Coctelería clásica con pequeños retoques. Ambiente más sofisticado.
El nombre hace referencia al año en que se inventó el dry martini.
Tip del Chulapo
El plan perfecto: Empieza la tarde con un vermú en La Ardosa, callejea por Espíritu Santo y Velarde buscando gangas vintage, cena en el Mercado de San Ildefonso o en Pizzi & Dixie, y termina la noche en La Vía Láctea o el 1862 Dry Bar. Si es sábado y hay mercadillo en la Plaza del Dos de Mayo, no lo dudes. Y si eres más de mañanas, el Museo de Historia de Madrid te espera gratis.
Por aquí cerca
Gran Vía
A 2 minutos. El Broadway madrileño, con teatros y tiendas.
Plaza Mayor
A 10 minutos. La plaza más famosa de Madrid.
Chueca
A 5 minutos. El barrio del Orgullo y la diversidad.
Plaza de España
A 10 minutos. Los cerditos rojos y el Quijote.
Fuente de Cibeles
A 15 minutos. La diosa y el Palacio de Cibeles.
Templo de Debod
A 15 minutos. El mejor atardecer de Madrid.