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Por El Chulapo Reportero 24 de febrero de 2026 PLANES CULTURALES

Qué ver en el Reina Sofía (sin agobiarse y más allá del Guernica)

Vale, sí, el Guernica es el rey. Pero el Reina Sofía es mucho más que ese cuadrazo. Te cuento lo que no te puedes perder, dónde pegarte un respiro y cómo salir de allí sin parecer un turista con prisas.

Confieso que durante años fui de esos que decían "al Reina Sofía voy solo por el Guernica y salgo pitando". Y mira que el Guernica es de lo más impresionante que te puedes echar a la cara, ojo. Pero un día, con la tontería de que llovía y no tenía otro plan, me puse a curiosear por las salas y descubrí que el museo este es una pasada. Así que voy a contarte, en cristiano, lo que no deberías perderte si vas con tiempo y con ganas.

Lo del Guernica: sí, es tan bestia como dicen

Vamos a empezar por lo obvio. Entras en la sala 206, planta 4 del edificio Sabatini, y te lo encuentras. 3,5 metros de alto por 7,8 de ancho de dolor, de guerra y de cabezas de caballo que parecen que van a salir del cuadro. No te dejes engañar por las fotos: en persona es otra cosa. Impone. No se pueden hacer fotos (y menos mal, porque la gente se pone muy pesada), así que lo único que tienes que hacer es sentarte en el banco de en medio y quedarte un rato en silencio. Te lo digo en serio. Cinco minutos mirando, sin mirar el móvil, y empiezas a ver detalles: la bombilla, la mujer con el candil, el niño muerto... Es como si el cuadro te hablara.

"Yo he ido tres veces y las tres me he emocionado. No sé si es por la historia, por lo que representa o porque Picasso era un genio, pero la sala del Guernica tiene algo especial."

Y ojo, alrededor del cuadro hay fotos y documentos de cómo lo pintó, los bocetos previos... Merece la pena dedicarle un rato a todo eso. Te enteras de que el tío era un currante, no un genio loco que pintaba de cualquier manera.

Más allá del bombazo: Dalí, Miró y los surrealistas

Cuando consigas despegarte del Guernica (que cuesta), no te vayas a casa. En la misma planta 2 del Sabatini tienes una colección de surrealismo español que es una pasada. Yo soy más de Dalí que de Miró, pero lo de cada cual.

  • Dalí y Buñuel: Hay una sala con material de "Un perro andaluz", la peli esa rarísima que hicieron entre los dos. Y unos cuadros de Dalí de cuando aún no se había vuelto loco del todo (o sí).
  • Miró: Ese azul profundo, esas manchas rojas... "Mujer, pájaro, estrella" es una pasada. Tiene una energía que no sé explicar, pero te alegra la vista.
  • Juan Gris y los cubistas: Si te mola el cubismo, aquí hay unos cuadros de Juan Gris que son la leche. Menos conocidos que los de Picasso, pero igual de buenos.

Consejo de colega: No intentes verlo todo. Es imposible. El Reina Sofía tiene más de 20.000 obras, así que elige una planta, céntrate en lo que te gusta y luego ya si eso vuelves. Nadie te va a poner un examen.

El edificio: de hospital a museo

Otra cosa que mola del Reina Sofía es el edificio en sí. Esto era el Hospital General de Madrid en el siglo XVIII, y se nota. Las salas grandes, con esas bóvedas de ladrillo visto, eran donde estaban los enfermos. Si te fijas, en la planta baja del Sabatini aún se ve la estructura original. Hay algo inquietante y bonito a la vez en pensar que donde ahora ves un cuadro de Tàpies antes había gente curándose (o muriéndose).

Y no te pierdas las escaleras de vidrio esas de la fachada sur. Son súper modernas (las hicieron en los 90) y subir por ellas con las vistas a la estación de Atocha y al Jardín Botánico es un plan. Parece que estás en una peli de ciencia ficción, pero con ladrillos del siglo XVIII al fondo.

El Nouvel: arte de hoy para gente de hoy

Luego está el edificio nuevo, el de Jean Nouvel, ese arquitecto francés que hizo no sé qué cosas raras por ahí. Pues aquí también metió mano. Está conectado con el Sabatini por un pasillo y es todo blanco, luminoso, con unas vistas a Lavapiés que te cagas.

Aquí está el arte desde los 60 hasta hoy. Pop-art, minimalismo, cosas raras que parecen que no son arte pero lo son (o eso dicen). Hay obras de Equipo Crónica (imprescindibles para entender el arte español de los 70), de Eduardo Arroyo, y también cosas de fuera, como Bruce Nauman (que te deja con la cabeza dando vueltas).

Y en la primera planta del Nouvel hay una cafetería con terraza. Si hace bueno, siéntate ahí un rato, pide algo fresco y mira a Lavapiés. Es un barrio que parece un mundo aparte, con sus colores, sus gentes, sus olores... Desde arriba se ve mejor.

El plan perfecto (y barato)

Mira, te voy a contar mi plan infalible. Queda un par de horas antes de que empiece la entrada gratuita (de 19:00 a 21:00 de lunes a sábado). Llegas con tiempo, haces cola (sí, hay cola, pero bueno), entras y te vas directo al Guernica. Como la gente suele ir primero a las salas de abajo, arriba está más tranquilo. Ves el Guernica con calma, luego bajas a ver Dalí y Miró, y si te sobra tiempo, te das una vuelta por el Nouvel. Sobre las 20:30, te vas a la terraza del Nouvel a ver el atardecer sobre Lavapiés. Y luego, te vas de tapeo por la zona. ¿Resultado? Cultura, buenas vistas y cena. Redondo.

Y los domingos...

Los domingos la entrada es gratis de 13:30 a 19:00. El plan es parecido, pero con más gente. Si vas en domingo, madruga para comer pronto y llega sobre las 14:00, que suele bajar un poco el mogollón. Luego, cuando salgas, te pegas un paseo por el Rastro que está al ladito (si es domingo, claro). Eso ya es el plan perfecto: Reina Sofía + Rastro + tapeo por La Latina. Día redondo, vamos.

¿Quieres todos los datos técnicos? ¿Horarios, precios y cómo llegar sin pérdida? Échale un ojo a la ficha completa:

Ver Ficha Técnica del Museo

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